Ya este fuego se extingue violado y amarillo;
adiós, hermosos días que renováis un brillo
prohibido a mis ojos y vano a mis sentidos.
¿Quién canta en estas vegas que jacintos perfuman
con una voz tan dulce las canciones de Schumann,
y mis amores destruidos?
"Cuando al jardín desciendo con el alba, las rosas..."
Oh muerte, cómo cantas con voces tan hermosas
mi extraña adolescencia oculta en un diamante,
las nieblas de la aurora, la soledad más triste.
Alma, ahora que mueres, recuerda cómo fuiste
pálida y triste y deslumbrante.
Adiós verde Septiembre, céspedes, manantiales,
ya desciendo a los antros vacíos y glaciales
sin color y sin ruido; adiós oh Perséfona
entre las mieses; Pablo, primer amigo mío,
adiós, primera imagen de la lluvia en el río,
ya mi recuerdo os abandona.
¿Quién llevará del mirto extranjero el follaje
sobre la frente, y quiénes cuando mi sombra baje
al silencio, las glorias de Safo y de Virgilio
musicales, diciendo vendrán a las estrellas,
quién irá hacia la noche por estas mismas huellas
en las montañas de mi exilio?
Infinitos abismos donde las aguas ruedan,
cumbres, rojizas furias de la tierra, ya quedan
vuestros ecos vacíos de mi nombre y su gloria.
¿Y ha de vivir aún los crepúsculos rosas
de mi ciudad quien pálida deslumbraba con rosas
las bóvedas de mi memoria,
quien infiel habitaba su casa de esmeraldas
y su olvido extinguía como verdes guirnaldas
por las ventanas, suave y en su jardín de estío
princesa; y adorarla cien años olvidado,
no podré entre las nubes y el viento desolado,
sobre este pórfido sombrío?
¿Y callarán los pianos su amoroso desmayo
en el claro de luna triste y suave de Mayo,
la nocturna pureza del mármol y las fuentes,
los besos, las caricias como pétalos leves?
Adiós, blancos fantasmas, no volveréis, oh breves
figuras de aire transparentes.
No volveréis, vislumbres de la calma eliséa
a elevar en mi tumba la ardiente melopea,
oh inmóviles figuras de la antigua poesía,
oh música entrevista detrás de mis amores!
Muero, y huyo en el aire, y abandono a las flores
toda esta gloria que fue mía.
PERSECUCIÓN DE LAS MUSAS MENORES
1945